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Tallercito de Letras

Néstor Groppa el encuentro con un poeta

sábado, octubre 27, 2007

Vivo anotando. Escribo ( anoto ) en cualquier lugar ( calle, café, casa, mercado ) y con preferencia en libretitas tipo "Avón", con espiral, muy cómodas para "la cartera de la dama y el bolsillo del caballero".
Anoto lo que me sorprende. Luego, vuelvo sobre ello con toda "dedicación y esmero" como decía un artesano platero de filigrana, Isaac, que ya finó.
Las anotaciones se añejan en cajones de madera no necesariamente de roble. Allí reposan y maduran. Ahora pienso que lo mismo ocurre conmigo. Dijeron que se publica para no seguir corrigiendo. Así dijeron. Hasta entonces, corregir es enriquecer o por lo menos intentarlo, pensando que la poesía debe tomar "punto de hilo" como dicen las señoras y empanaderas que hacen jaleas, almíbares y dulces.
Cuando aparece, si es que se digna, nunca reparé en cómo lo hizo ni acompañada de quién y por qué vino.
Al Colofón de mi libro "En el tiempo labrador" (1966) lo finalicé así: ....... de mi poesía, nada sé, aunque es cierto - y triste - que entraña el miso / recato de las cosas que los años abandonan o llevan consigo para siempre".
Es probable que si vuelvo sobre ésto, lo corrija. Pero sigo sosteniendo mi opinión con el antecedente ilustre de Albert Camus : hablar del oficio trae mala suerte y espanta a las musas.

Néstor Groppa

Los hallazgos son, al menos para mi, siempre sinónimo de sorpresa algunas veces felices otras un tanto conmovedora.
La felicidad, en los días de infancia era hallar pequeñitas flores entre la hierba y creer que yo era la única que conocía ese colorido secreto. Tal vez allí estaba la magia, la inocente certidumbre de ver lo que nadie más podía ver.
La felicidad de esos días ya no está en encontrar figuras en las nubes o descubrir tesoros en las raíces de los viejos árboles que pueblan mis recuerdos. Los tiempos han cambiado y la búsqueda ahora se desliza por las letras y los encuentros son virtuales.La felicidad tiene formas diversas, rostros imperceptibles y la cálida sensación de descubrir algo propio en las palabras ajenas.
Supongo que esta felicidad de mi encuentro con el poeta Néstor Groppa, ha de ser la que siente una botella que hace años que navega por las corrientes del río con un mensaje guardado en su cuerpo de vidrio, llevada por la corriente inesperada del agua, arriba a orillas desconocidas y es descubierta y descubre a un poeta.

Gal

Publicadas por Gal a la/s 8:38 a. m. 0 comentarios  

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